¿Cómo elegir el primer telescopio para principiante?

Elegir el primer telescopio puede parecer muy difícil, pero también lo es elegir tus primeros skies o tu primer equipo de música y tiene que ser desconcertante elegir tu primer equipo de buceo. Para acabar de complicar nuestra tarea, en Internet hay tanta información y tan dispar que es complicado comparar unos equipos con otros, saber qué accesorios son útiles y cuáles no, etc. Por eso, en AstronomiaConCuchara nos hemos decidido a intentar ayudaros en esta tarea de elegir un instrumento para ver el Universo.

Observando a través del telescopio. De la obra Selenographia por Johannes Hevelius

En primer lugar, para afrontar la elección, hemos de decidir qué inversión haremos en nuestro nuevo instrumento. Para simplificar, vamos a dividir esta primera decisión en tres posibles opciones:

– Prismáticos (la opción más asequible)

– Telescopio normal (coste intermedio)

– Telescopio computerizado (coste medio-alto)

Prismáticos

Si queremos algo realmente económico, lo mejor es adquirir unos prismáticos y un trípode. Es cierto que esta solución no es tan vistosa como un telescopio, pero es barata y nos permite empezar a observar cosas en el cielo.

La lente principal de los prismáticos tiene que tener siempre, como mínimo, 50 mm de diámetro y los aumentos deben estar entre 7 y 12. Tradicionalmente, se aconsejan solo 7 aumentos porque es más fácil su uso. Personalmente, prefiero algún aumento más para ver las cosas algo más grandes. Esas dos cifras, los aumentos y el diámetro de la lente es lo que vemos expresado como 7×50 (7 aumentos, lente de 50 mm) o 12×50 (12 aumentos, lente de 50 mm).

Prismáticos, trípode más un adaptador de anclaje. Una solución barata y eficaz (Cortesía: Ed Zarenski)

No hay que olvidar comprar un trípode para nuestros prismáticos porque no se puede observar sujetando el instrumento con nuestras manos ya que acabaríamos agotados y la imagen sería muy ‘nerviosa’. Por último, hay que adquirir un adaptador (metálico siempre) que permita unir el trípode a los prismáticos; se trata de una pequeña pieza que une la zapata superior del trípode con nuestros prismáticos. Hay que informarse bien porque cada prismático requerirá una pieza determinada para poder unirse al trípode.

Esta opción nos permitirá observar la Luna, cúmulos abiertos y alguna nebulosa o galaxia brillante aunque tan solo como leves nubecillas. Sobre todo, aprenderemos a orientarnos y a conocer la escala de lo que estamos viendo. Desde cielos oscuros, pasear por la Vía Láctea con las imágenes que proporcionan unos prismáticos es también una experiencia muy recomendable.

Telescopio Normal

En esta opción, el instrumento es algo más caro que la opción de los prismáticos, pero no llega al coste más elevado de un telescopio computerizado. La mayor parte de las personas que quieren adquirir un instrumento por primera vez lo hacen adquiriendo este tipo de telescopios. Vamos a ver qué opciones tenemos.

Hay dos claves en esta categoría:

– El tipo de telescopio (lentes o espejos)

– El tipo de montura (sencilla o compleja)

Tipo de telescopio

El telescopio que utilizó Galileo para mirar por primera vez al cielo era un telescopio de lentes. Hoy en día, podemos adquirir un telescopio de lentes (los llamamos refractores) cuyo fundamento físico es el mismo que aquel telescopio del ilustre italiano. Sin embargo, nuestro moderno telescopio de aficionado será mucho más grande (en diámetro) que aquel con el que Galileo observó en el s.XVII. Los telescopios de lentes ofrecen imágenes de calidad con estrellas muy puntuales y buen contraste. Su mayor desventaja es que la fabricación de lentes es más cara y cuando queremos una lente de buen diámetro, el coste se eleva rápidamente. Tienen otra ventaja; si se tratan con cuidado, son instrumentos que no requieren ajuste alguno, tan solo montar y mirar.

Telescopio de Lentes (refractor). Cortesía: SkyWatcher

El tipo alternativo al telescopio de lentes es el telescopio de espejos (llamados reflectores). Sí, se pueden hacer telescopios de espejos y su inventor fue otro ilustre científico, esta vez inglés; Sir Isaac Newton. Newton fabricó un telescopio de espejos en el s. XVII que sentó las bases del telescopio newtoniano que los aficionados podemos comprar en el s. XXI. La ventaja de los telescopios de espejos es que se puede acceder a diámetros mucho mayores que con las lentes y eso hace que se puedan ver cosas más débiles. La imagen que ofrece un telescopio de espejos también es de buena calidad aunque, en general, ligeramente peor que la de un telescopio de lentes a igual diámetro. Aquí hay que mencionar que los telescopios profesionales modernos son todos de espejos porque construir lentes de gran diámetro es irrealizable hoy en día.

Telescopio de Espejos (Reflector). Imagen cortesía Celestron

Espejos o lentes es un debate eterno entre aficionados. A nivel más avanzado o bien si el telescopio se va a dedicar a astrofotografía, el telescopio de lentes puede ser igual o incluso más adecuado que uno de espejos. Por otra parte, los aficionados visuales avanzados suelen llevar grandes telescopios de espejos para poder ver ‘más’. Desconfíe si alguien intenta afirmar que refractores o reflectores son mejores; ambos tipos de instrumento son válidos y cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes.

A nivel de iniciación, un telescopio de lentes de aficionado suele tener un diámetro típico entre 6 y 12 cm. Un telescopio de espejos tiene diámetros típicos de 11 a 20 cm. Esa diferencia en diámetro (el parámetro clave en un telescopio) hace que con un presupuesto dado, podamos adquirir un telescopio de espejos con algo más de diámetro y así tener algo más de ventaja a la hora de ver cosas débiles.

Resumiendo, para dar una idea clara de qué adquirir para alguien que va a acceder a su primer instrumento, consideramos aconsejable un telescopio con un buen diámetro (entre 10 y 20 cm). Por ello, tendremos dos buenas opciones, o bien un telescopio de lentes (refractor) de, al menos, 10 o 12 cm o bien un telescopio de espejos (reflector) de entre 13 y 20 cm de diámetro.

No adquiera un telescopio con menos diámetro que el indicado arriba y desconfíe de los que venden telescopios por aumentos, la misión principal de un telescopio es recoger luz, tanta como sea posible, y para eso el parámetro principal es el diámetro del objetivo, sea lente o espejo.

 

Tipo de montura

La montura es la estructura física que soporta un telescopio. Es tan importante como el tubo óptico ya que proporciona estabilidad a la visión y permite mantener el apuntamiento del telescopio. Una montura de mala calidad hará que el tubo vibre y que la imagen sea inestable, haciendo la observación incómoda. Por ello, prestemos atención a la montura, tanta como al tubo óptico.

Cuando miremos por el telescopio apreciaremos claramente que la Tierra se mueve y que lo hace muy rápido. En unos minutos (o segundos) veremos que lo que estábamos mirando sale de nuestro campo de visión y tendremos que utilizar la montura para volver a centrar nuestro objetivo. La montura tiene que tener medios para permitir esta operación, algunas lo hacen con mandos lentos que hay que ir girando y en otras hay que empujar el tubo óptico para que se mueva.

Hay tres categorías básicas de montura:

– Montura Altazimutal

– Montura Ecuatorial

– Montura Dobson

Montura Altazimutal

La montura altazimutal permite mover el telescopio de forma muy sencilla; el tubo se puede mover arriba y abajo o a izquierda y derecha de forma intuitiva. Es un movimiento semejante al que hace un trípode fotográfico. Si aflojamos uno de los embragues de la montura podremos mover el tubo horizontalmente y si aflojamos el otro, el tubo se podrá mover verticalmente.

Sin embargo, las estrellas se mueven ‘en diagonal’, es decir, se desplazan por el cielo siguiendo una incómoda trayectoria que combina subida o bajada con desplazamiento a derecha o izquierda. Por ello, si tenemos una montura altazimutal tendremos que ir moviendo el tubo óptico en los dos ejes simultáneamente para poder seguir la estrella, planeta u objeto que observemos.

Montura Ecuatorial

La montura ecuatorial parece un extraño instrumento de tortura cuando se ve por primera vez. Pero… ¿por qué es tan obstinadamente compleja?

Bien, cuando se comprende su utilidad queda justificada toda aquella estructura aparentemente innecesaria. Como decíamos arriba, las estrellas siguen trayectorias circulares alrededor del polo celeste. La montura ecuatorial está diseñada para seguir dichas trayectorias. En una montura altazimutal, hay que ir moviendo ambos ejes para seguir un objeto celeste. Con una montura ecuatorial, basta con ir moviendo un eje para seguir un objeto. La diferencia es muy importante, porque es mucho más cómodo mover un mando que dos simultáneamente y, además, muchas monturas ecuatoriales permiten montar un pequeño motor de seguimiento que hace que la montura siga automáticamente un objeto durante muchos minutos.

Una montura ecuatorial tiene dos ejes y hay que seguir un procedimiento de apuntar uno de ellos (el eje polar) al polo celeste. Se dice entonces que la montura está orientada y, a partir de ese momento, basta con apuntar a cualquier punto del cielo y observar, bastará con mover uno de los mandos lentos de la montura para seguir nuestro objetivo sin que se escape del ocular.

La montura ecuatorial es más compleja y pesada, pero bien utilizada permite mayor comodidad. Requiere observaciones tranquilas y tiempo para orientarla correctamente por lo que es un tipo de montura para realizar observaciones reposadas. Una vez orientada, permite una observación más relajada y cómoda. Si lo que queremos es algo para montar rápidamente y mirar, una montura altazimutal será más cómoda, aunque el seguimiento de los astros será bastante más incómodo.

La montura altazimutal (izquierda) no tiene los ejes alineados con el movimiento celeste (estrella y su movimiento representada en azul), por ello, para seguir a la estrella habrá que actuar, simultáneamente, sobre los dos ejes. La montura ecuatorial (derecha) sí que tiene sus ejes alineados con el movimiento de la estrella, por lo que el seguimiento solo requiere mover un eje.

 

Montura Dobson

Esta montura es una estructura realmente sencilla y de muy bajo coste. Su inventor fue John Lowry Dobson, un divulgador de la astronomía en los Estados Unidos. Se basa en un cajón principal que sustenta el espejo principal del telescopio. El cajón se apoya en el suelo, sobre una plataforma giratoria. Unos tubos largos sujetan otra estructura más elevada en la que se aloja el espejo secundario y el portaocular por el que se mira.

Las monturas dobson son tan baratas que se pueden encontrar junto a telescopios de espejos de unos 20 cm de diámetro a muy buen precio. Es una opción francamente interesante. El movimiento se realiza empujando el tubo. Cuando el tubo apunta a ciertas partes del cielo, el movimiento suave puede ser difícil de conseguir. A cambio, tendremos acceso a un diámetro mayor de óptica y podremos ver cosas más débiles.

Telescopio sobre montura Dobson. Cortesía: Skywatcher

Accesorios

Los telescopios de iniciación suelen traer un conjunto de accesorios; buscadores, oculares, lentes de barlow, diagonales, filtros, etc. En general, la calidad de los accesorios que vienen con todos estos telescopios son de baja o muy baja.

Lo aconsejable es adquirir dos oculares de mayor calidad tan pronto como nos sea posible. Ganaremos mucho en comodidad y calidad de imagen.

Los filtros son habitualmente inservibles y es mejor no utilizarlos. En especial, hay que mencionar los filtros solares que vienen con estos kits de telescopio y accesorios. Son accesorios peligrosos y no hay que utilizarlos. Pregunte a un profesional si desea observar el Sol. Hay filtros solares de calidad y medios para observar el Sol pero siempre con mucha precaución y con equipo adecuado.

El buscador es otro accesorio que suele ser de baja calidad. En cuanto pueda, adquiera un buscador de, al menos, 50 mm de diámetro para sustituir al del kit.

 

Telescopios Computerizados

Es la opción más cara de las comentadas en este artículo. Además del tubo óptico y la montura, estos telescopios incorporan electrónica y motores, lo que hace que el coste sea más elevado.

Los telescopios computerizados tienen un pequeño procesador en su interior que hace la observación astronómica mucho más cómoda. Además, estos telescopios tienen una base de datos con miles de objetos para mostrar al usuario.

El procesador suele ir dentro de la montura y las instrucciones del telescopio nos guiarán sobre cómo orientarlo. Habrá que configurar el telescopio introduciendo nuestras coordenadas geográficas y la hora aunque algunos de estos telescopios ‘inteligentes’ incluyen un receptor GPS y no hará falta ni siquiera incluir esos parámetros. Muchos de ellos, además, pueden ser controlados desde el teléfono móvil o un ordenador.

Bastará con indicar al telescopio el planeta u objeto que queremos ver y el propio instrumento moverá el tubo hacia dicha posición. Una vez localizado, el sistema de control realizará seguimiento y mantendrá el objeto centrado en el portaocular.

Estos telescopios suelen disponer de un modo ‘tour’ que nos mostrarán uno tras otro los objetos más sobresalientes que haya en el cielo en un determinado momento y desde su ubicación.

Telescopio computerizado. Cortesía Skywatcher

Hay que tener en cuenta que estos equipos requieren energía para funcionar, por lo que habrá que tener en cuenta si tienen batería interna o requieren ser conectados a 12V (conector de mechero de vehículo, etc.).

 

Conclusión

Lea este artículo con detenimiento y diríjase después a una tienda especializada, allí le asesorarán sobre la mejor opción para el uso que desea darle a su telescopio.

Comprar on-line es una opción, en general, más barata, pero le surgirán tantas dudas después de la compra como antes. Si compra on-line, asegúrese que la tienda dispone de asesoramiento especializado post-venta.

Por último, si desea conocer qué podrá ver con su nuevo instrumento no deje de visitar nuestro artículo ¿Qué puedo ver con un telescopio? de AstronomiaConCuchara.com

 

 

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Insight en la superficie de Marte y con paneles funcionando

Ayer, Insight aterrizó correctamente sobre la superficie de Marte. Las últimas noticias confirman que los paneles solares se han desplegado y ya están cargando la batería de la nave.

Primera imagen que tomó Insight nada más aterrizar. El polvo desaparecerá cuando se retire la cubierta de la lente de la cámara  (Crédito: NASA-JPL)

Una imagen tomada por la cámara de despliegue (Instrument deployment camera -IDC-)

(Crédito: NASA-JPL)

Las cámaras aún tienen sus cubiertas transparentes que las protegen del polvo del aterrizaje. Y es que es un fenómeno aprendido de misiones anteriores que la nube de polvo que se genera durante el aterrizaje es importante. Por ello, las naves tienen medidas para que todo ese polvo y pequeñas rocas no afecte a su instrumentación.

Ahora el proceso será desplegar el brazo robótico que también monta una cámara para tomar imágenes de toda la zona y reconocer el terreno que rodea a Insight.

 

Tocando Marte otra vez


La nave Insight despegó en Mayo hacia Marte y en unas pocas horas va a aterrizar sobre el planeta rojo. En este caso, NASA-JPL va a poner un lander en la superficie de la tierra, es decir, un aterrizador. Esta nave no tiene capacidad de moverse por la superficie de Marte, sino que permanecerá estática perforando el suelo y tomando medidas allí donde aterrice.

Una imagen del montaje de la nave. Credito: NASA-JPL

La misión Insight tiene la siguiente instrumentación para estudiar el subsuelo de Marte:

– SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure), un sismógrafo de la Agencia Espacial Francesa (CNES) que medirá la actividad sísmica del planeta y que también podría detectar impactos de meteoritos o vibraciones debidas a tormentas.

– HP3, un sensor proporcionado por la Agencia Espacial Alemana (DLR) a cargo de medir la temperatura del subsuelo. Es capaz de tomar medidas a cinco metros bajo la superficie.

– RISE (Rotation and Interior Structure Experiment). Un curioso instrumento del propio JPL que medirá el balanceo del eje de Marte en su órbita y de ahí obtendrá información sobre la composición del núcleo del planeta.

Por último, el español TWINS (con sensores de viento y temperatura). Un sensor concebido por el Centro de Astrobiología (CAB) del CSIC-INTA y fabricado por CRISA-Airbus. El instrumento TWINS tiene dos sensores de viento y otros dos de temperatura.

Una tarea clave de TWINS es la de monitorizar los vientos de Marte con objeto de descartar los falsos positivos del instrumento SEIS. También se espera poder obtener cierta correlación entre los sensores de TWINS y los de viento que ya están funcionando desde hace años instalados en el Rover Curiosity con el instrumento REMS.

Insight no solo proporcionará información sobre Marte. Se espera también obtener respuestas sobre cómo se formó el Sistema Solar y qué parámetros claves rigen la diferenciación entre los diferentes planetas.

Durante este aterrizaje, la llamada fase EDL (Entry, Descent and Landing) la nave pasará por los “siete minutos de terror” en los que no se sabrá nada de ella durante la fase de entrada en el planeta.

La velocidad de la nave cuando empiece la fase EDL será de algo menos de 20000 km por hora. En siete minutos, Insight tiene que frenar hasta posarse de forma delicada sobre la superficie marciana. Primero actuará el paracaídas y más tarde los retrocohetes. Todos ello, de forma autónoma y sin control posible desde Tierra por el retardo que supone la transmisión de señales de radio a tanta distancia

Tras el amartizaje, la nave desplegará sus paneles solares y realizará los chequeos de rigor. Poco despues, la cámara adquirirá una imagen de su alrededor para confirmar que todo ha ido bien.

Insight cuenta con dos sistemas de cámaras que le ayudarán durante su misión.

La señal de radio de Insight va a ser escuchada por varios sistemas. Desde nuestro planeta gracias a antenas como la de Green Bank en USA o el Max Planck Institute en Alemania. Naves en órbita alrededor de Marte como la MRO y la Mars Odyssey de NASA seguirán toda la operación y también dos interesantes demostradores tecnológicos del tipo minisatélite llamados MarCO que son dos pequeños artilugios del tamaño de un microondas que han viajado con Insight hasta Marte. Si todo va como debe, estos pequeños “Cubesat” retransmitirán toda la fase EDL a la Tierra.

¡Suerte Insight!

Dos cúmulos abiertos para todos: Las Pléyades y las Híades

Las estrellas no se distribuyen de manera homogénea en el cielo. Hay zonas vacías, zonas más densas, agrupaciones de todo tipo, zonas de estrellas jóvenes asociadas a nebulosas, etc.

Los cúmulos abiertos son agrupaciones de estrellas. Cuando miras por el telescopio y ves muchas estrellas agrupadas en un pequeño espacio, eso pueden ser dos tipos de cúmulos; puede tratarse de un cúmulo abierto o bien de un cúmulo globular.

Los cúmulos abiertos tienen sus estrellas mucho más separadas y muestran una densidad menor. Los cúmulos globulares, son eso, un denso glóbulo de estrellas.

A la izquierda un cúmulo globular (el famoso M13 en Hércules) a la derecha un cúmulo abierto

Los cúmulos abiertos son mucho más agradecidos para la observación porque suelen ser más brillantes y basta con un sencillo instrumento para observarlos. Los globulares requieren un buen telescopio para poder disfrutarlos plenamente.

A continuación mostramos una imagen de dos de los cúmulos abiertos más famosos del cielo y que podemos ver incluso a simple vista. Se trata de los cúmulos abiertos de las Pléyades y el de las Híades. Aunque como decimos son visibles a simple vista, hay que aclarar que con prismáticos o un pequeño telescopio, ambos se vuelven mucho más atractivos.

Imagen de las Pléyades y las Híades en la constelación de Tauro (Crédito: AstronomíaConCuchara)

Esta fotografía muestra realmente tres cúmulos abiertos fáciles de observar. Son las populares Pléyades, las Híades y el humilde NGC1647. Los tres objetos son objetos relativamente cercanos y pertenecientes a nuestra propia galaxia.

A la derecha de la imagen aparecen las famosas Pléyades, también conocidas como las siete hermanas o las cabrillas. Un grupo muy popular entre los amateur porque proporciona satisfacción a todos los niveles. Al recién llegado a la afición, el cúmulo le sorprende por su brillo y equilibrio. Al aficionado avanzado le apasiona observar (o fotografiar) la débil nebulosidad que rodea este cúmulo.
Las Pléyades se encuentran a más de 440 años luz y sus componentes son estrellas de mediana edad con un intenso color azul. Las propias estrellas del cúmulo iluminan los gases que hay en el medio interestelar, lo que aparece en las imágenes profundas del cúmulo como nubes alrededor de las estrellas.

Una imagen profunda del cúmulo abierto de las Pléyades (crédito: Marco Lorenzi)

 

Se dice que las Pléyades se utilizaban en la antigüedad para comprobar la agudeza visual de los guerreros. Incluso hoy en día, si queremos saber si alguien tiene una buena visión basta con retarle a que sea capaz de ver las estrellas individuales de este cúmulo. Muchas personas solo son capaces de ver la mancha en el cielo, pero muchas otras son capaces de visualizar sus componentes, hasta siete en personas con visión sobresaliente.

 

Más a la izquierda, en la imagen, pegadas a la brillante estrella Aldebarán están las Híades. Las Híades son otro cúmulo abierto. El más cercano a la Tierra, a 152 años luz de nosotros. La anaranjada estrella Aldebarán está a mitad de camino a 65 años luz.

Una estupenda imagen del cúmulo de las Híades (Crédito: Jerry Lodriguss)

El cúmulo es visible a simple vista, por lo que es observado desde la Antiguedad. Está en la constelación de Tauro, en lo que se entiende como la cabeza de este toro mitológico. Las Híades cuentan con cinco estrellas brillantes que son las que podemos ver sin telescopio. Sin embargo, se sabe que el cúmulo tiene más de 80 estrellas.

A su lado, un pequeño y modesto cúmulo abierto descubierto por William Herschel en 1784, mucho menos conocido es NGC 1647. Con unas noventa estrellas y situado a 2000 años luz, es decir, mucho más lejano que las Pléyades o las Híades.

Los dos primeros objetos; las Pléyades y las Híades son objetos para observar desde un sitio oscuro a simple vista. Las Pléyades son fáciles de identificar por su brillo, como una nubecilla. Las Híades se pueden localizar por su proximidad a Aldebarán.
La observación de NGC1647 requiere el uso de unos prismáticos o, mucho mejor, un pequeño telescopio y poco aumento. Una excusa estupenda para pedir un telescopio a los Reyes Magos.

Concurso de Astrofotografía del Observatorio de Greenwich 2018

El Observatorio de Greenwich organiza todos los años un estupendo concurso de fotografía astronómica que recoge imágenes a nivel internacional. Se trata de las mejores imágenes no profesionales del año. Hay varias categorías, desde imágenes de galaxias a nebulosas, desde planetas a auroras boreales, incluso una curiosa categoría para imágenes obtenidas mediante telescopios robóticos de forma remota.

Tras una primera selección, quedan unos pocos elegidos en cada categoría, lo que llaman shortlist. Al final, eligen una imagen por cada categoría y esa es la ganadora.

En esta página podéis comprobar el elevado nivel de la competición este año 2018.

Una mención especial para mis amigos Miguel Angel García Borrella and Lluis Romero Ventura, que con cooperación y mucho tiempo de exposición (42 horas) consiguieron una de las imágenes más impresionantes de toda la competición. Se trata de una toma ultraprofunda de la Nebulosa de Orion. Enhorabuena a los dos.

Crédito: Miguel Angel García Borrella and Lluis Romero Ventura

 

Un sueño hecho realidad… publicando en S&T

La publicación norteamericana Sky&Telescope ha tenido la amabilidad de publicar un artículo nuestro en su revista de este mes de Noviembre sobre la introducción del color en las imágenes astronómicas en los años 70 y 80.

When Color Came from Down Under
Astronomy had to wait some 100 years before one astronomer popularized the color of the universe.
By Antonio Peña

Revista Sky & Telescope de Noviembre 2018

El artículo ha contado con la amable ayuda de David Malin, que fue el responsable de la introducción del color en las imágenes astronómicas y de la popularización de las mismas en los años ochenta.

El texto describe cómo Malin empezó a trabajar en el observatorio australiano Anglo Australian Observatory (AAO) y cómo fue abriendo camino a través de diferentes técnicas hasta llegar a una solución que le permitió obtener imágenes astronómicas a pleno color y con un atractivo sin igual hasta aquel momento.

En aquellos años 70, antes de la revolución digital, las imágenes astronómicas eran obtenidas tras el habitual proceso de revelado y, algunas veces, positivado. Eran imágenes realizadas en blanco y negro y el público en general no sentía una atracción especial por las mismas. Malin introdujo el color en las imágenes astronómicas y consiguió que todo el mundo demandase imágenes del universo en color. Imágenes como la nebulosa de la Cabeza de Caballo, Helix o galaxias como NGC1566 aparecían ahora exultantes, rebosantes de color, con rojos y azules intensos.

Horse Head Nebula Image taken on 1984 at AAO. Credit: David Malin

Hoy en día, los sensores digitales están ya desarrollados y se encuentran extendidos desde los observatorios astronómicos hasta nuestros teléfonos móviles. Hoy, una imagen en color nos parece lo más normal. Sin embargo, en aquellos años, la introducción del color fue una revolución.

La película en color que ya se utilizaba en aquellos años a nivel doméstico no tenía las características adecuadas para el uso astronómico, por lo que había que buscar otro camino.

Imagen de la galaxia NGC 1566. Crédito: David Malin / AAO

Fue preciso que Malin desarrollase su técnica inspirado por la teoría que presentó James Clerk Maxwell en 1861. Según esta teoría, se podía reconstruir una imagen en color a partir de sus componentes en blanco y negro tomadas a través de filtros en rojo, verde y azúl.

La técnica se convirtió en realidad para el uso astronómico profesional en el observatorio Anglo-Australiano; se adquirían imágenes en blanco y negro a través de tres filtros y después se combinaban en el laboratorio fotográfico hasta llegar a la imagen en color.

Malin en el año 1976 en el foco primario del telescopio AAT

Desde aquí queremos agradecer a David Malin su ayuda y amable aportación para la realización del artículo de la revista Sky & Telescope de Noviembre 2018.

 

Perseidas 2018. Una buena ocasión para ver Las Lágrimas de San Lorenzo

Este año 2018 es una buena ocasión para ver la lluvia de estrellas fugaces más popular; las Perseidas. Y el mejor momento para observar esta lluvia serán la noche entre los días 12 y 13 de Agosto. A veces, las noches anteriores y posteriores se pueden ver también algunos meteoros.

Esta lluvia coincide en fecha con la celebracion onomástica de San Lorenzo, por lo que se ha conocido popularmente como las lágrimas de San Lorenzo.

Este año, tenemos la suerte de que la Luna se encontrará casi en la fase de Nueva, por lo que las condiciones serán muy propicias para la observación de la lluvia por la poca interferencia de nuestro satélite, dejando el cielo oscuro a poco que nos alejemos de la temida polución lumínica de las ciudades.

Por otra parte, las previsiones para este año dan una media de unos 100 eventos por hora. Siempre hay que advertir que las previsiones son, eso, previsiones y, a veces, como las meteorológicas, la realidad no se ajusta a lo predicho.

Un meteoro observado desde la estación espacial internacional (ISS). Crédito: NASA

¿dónde hay que mirar? Bueno, las estrellas fugaces de esta lluvia pueden aparecer por cualquier parte del cielo, pero el punto de donde parecerán partir las rectas que describen los meteoros será de la constelación de Perseo. ¿y dónde está esa constelación? Mira al noreste, a la derecha debes localizar la ‘W’ de Cassiopea, Perseo está justo debajo de ella. En España, Perseo estará sobre el noreste y bastante pegado al horizonte a primera hora de la noche. A medida que evolucione la noche, Perseo irá elevándose poco a poco.

 

Lo primero será localizar el Norte, para lo que podemos servirnos de la estrella Polar. A su derecha encontraremos la ‘W’ de Cassiopea y justo de bajo Perseo. (Crédito: Stellarium)

¿Qué hace falta para observar esta lluvia? Lo bueno es que solo hacen falta un sitio oscuro y nuestros ojos. Por el gran recorrido y la velocidad de los meteoros, no es práctico utilizar prismáticos ni telescopios, porque no nos daría tiempo a apuntar a las estrellas fugaces.

El mejor consejo es buscar un buen sitio oscuro, una buena hamaca o una manta en el suelo y mirar para arriba a ver qué pasa.

Y no olvides que también puedes consultar cómo se originan las estrellas fugaces y estas lluvias en particular en el artículo ¿Qué origina las lluvias de estrellas fugaces? de AstronomiaConCuchara.

¡Suerte con la observación de las Perseidas 2018!