Pudimos observar el eclipse aunque en pésimas condiciones

Y pasó el eclipse de Marzo 2015. En los días anteriores había tenido un buen seguimiento mediático y se presentaba como un espectáculo para todos los públicos. Y es que un eclipse siempre es un evento interesante para distraer nuestras mentes de otras noticias mucho menos amables.

Sin embargo, la meteorología se empezó a torcer hace días. Llegaban malas previsiones tanto para buena parte de Europa como para las expediciones en las islas Feroe y el archipiélago de Svalbard. Ayer mismo intercambiaba mensajes por Twitter deseando suerte a una de esas expediciones, pero la cosa no parecía fácil.

Y, finalmente, así ha sido, muchos hemos podido observar y fotografiar el eclipse pero con gran dificultad porque las nubes tapaban buena parte del espectáculo. El uso de gafas solares ha permitido incrementar el contraste y aunque había nubes densas, se ha podido observar el eclipse favorablemente durante unos buenos minutos.

Eclipse con nubes (Crédito: Observatorio astronómico UCM)

En mi caso he tenido el placer de compartir la observación con unos doscientos niños de un colegio y sus gritos de júbilo y sorpresa cuando miraban con las gafas solares han sido algo inolvidable. Lástima no haber gozado de condiciones meteorológicas favorables. Habríamos conseguido mostrar el eclipse mejor a muchos más.

Ahora toca que las expediciones a mitad del Atlántico muestren su cosecha fotográfica. Ya empiezan también a llegar fotografías de algún satélite como Proba-2 que ha podido ver el eclipse desde el espacio. En breve, haremos una selección para mostrar las mejores.

Como aperitivo, ahí va un vídeo del eclipse tal y como lo ha observado el satélite de la ESA Proba-2

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 El eclipse de 2015 visto por el satélite Proba-2 (Crédito: ESA)

 

¡A disfrutar el eclipse solar del próximo día 20 de Marzo de 2015!

A no ser por las condiciones meteorológicas adversas, nadie tiene excusa para no disfrutar, de una u otra manera, del eclipse solar que se producirá el próximo día 20 de Marzo de 2015. Y es que un eclipse solar es uno de los grandes espectáculos de la naturaleza. El hecho de que la Luna se interponga entre el Sol y nosotros crea una sensación tridimensional inigualable. Aunque todos sabemos que no es así, nuestro cerebro, inconscientemente, percibe la esfera celeste como algo plano; imaginamos Sol y Luna muy lejanos y ambos ubicados en esa esfera imaginaria. Por eso, cuando vemos que la Luna avanza por el cielo ocultando el Sol nos impresiona tanto.

Decimos que el eclipse es total cuando el disco solar desaparece totalmente detrás de la Luna. Pues bien, este eclipse será total en una delgada franja de la superficie de nuestro planeta. En concreto, la sombra de la Luna recorrerá el océano Atlántico de Sur a Norte. El eclipse total será observable primero en mitad del océano, hacia el Sur de Groenlandia, después, la sombra de nuestro satélite pasará al Este de esta isla, por las islas Feroe y, finalmente, parte del archipiélago noruego de Svalbard. Por ello, más del 90% del eclipse total será únicamente observable desde el océano y tan solo un 10% desde tierra firme. La pequeña mancha negra de la animación de más abajo indica ese recorrido del eclipse total.

Decimos que el eclipse es parcial cuando la Luna no alcanza a ocultar todo el disco solar. Este eclipse será observable como parcial en una zona mucho más extensa que cubre el norte y Oeste de África, Europa, buena parte de Oriente Medio y Asia. En todo ese territorio el disco del Sol será ocultado en mayor o menor medida. Tanto más cuanto más cerca de la franja de eclipse total.

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Crédito: GSFC/NASA

 

Si tu posición sobre el globo terrestre está fuera de la zona de eclipse, también podrás disfrutar del mismo mediante retransmisiones en directo por Internet. Aquí indicamos algunas de ellas:

Lo primero, hay que advertir de los peligros de observar el Sol sin la debida protección. La observación solar con medios no adecuados o la mala utilización de instrumentos ópticos apuntando al Sol pueden dañar seriamente nuestros ojos. Es por eso que lo primero que recomendamos es comprar unas gafas de eclipse de forma que podamos mirar al Sol sin ningún aparato óptico, simplemente con nuestros ojos. Estas gafas las hacen varios fabricantes.

Aún utilizando estas gafas y como medida adicional de seguridad, lo aconsejable es mirar durante treinta segundos el disco solar y después descansar durante otros treinta segundos.

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Gafas de observación solar Baader Planetarium

NO utilicéis radiografías, gafas de sol, CDs, negativos fotográficos ni cristales ahumados, etc. para ver el eclipse. No proporcionan protección adecuada.

Si no tenemos ningún otro medio para observar el eclipse, un fenómeno curioso que podemos observar son las sombras que produce el eclipse en el suelo. La rodaja de disco solar que ha quedado sin ocultar por la Luna proyecta unas extrañas sombras.

Crédito de la imagen: Bob Ryskamp

Otra interesante (y barata) forma de observar el eclipse es fabricar una cámara pin-hole. Para ello, hay que recortar un pequeño cuadrado de unos 10×10 centímetros de papel de aluminio y pegarlo en una cartulina en la que, previamente, hayamos recortado un cuadrado de 8×8 centímetros. Una vez pegado el papel de aluminio hay que hacer un pequeño agujero en ese aluminio ayudándonos de  una pequeña aguja. El agujero tiene que ser muy pequeño para que la imagen sea de calidad. Pongamos una pantalla de proyección detrás de nuestra lámina Pin-hole y podremos ver la silueta del eclipse.


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También hay que mencionar la observación del eclipse con ayuda de algún aparato óptico. Este método hará las delicias de todos el día del eclipse. Vamos a ver las dos opciones más sencillas para la observación del eclipse solar utilizando unos pequeños prismáticos o un telescopio.

1) La primera forma es la proyección de la imagen sobre una pantalla blanca. Unos simples prismáticos o un pequeño telescopio permiten proyectar la imagen del eclipse sobre una superficie blanca. Es muy, MUY IMPORTANTE el evitar que cualquier persona, especialmente niños, se acerquen al prismático o telescopio y mire por el ocular, porque su ojo quedaría inmediatamente dañado. Por tanto, cuidado con la utilización de este método. Hay que tener especial precaución cuando se apunta el instrumento al Sol porque nuestro cerebro tiende a ordenarnos que miremos por el ocular para apuntar y, en ese momento, toda la energía lumínica que concentra nuestro prismático o telescopio es lanzada contra nuestro ojo lo que puede llevar a serios daños en el mismo.

Proyección de imagen con prismáticos.

Crédito imagen: Wycombe Astronomical Society

Si utilizamos unos prismáticos para la proyección, lo mejor será tapar una de las lentes y realizar la proyección con la otra. Habrá que mover la pantalla adelante y atrás hasta que se encuentre el foco y la imagen sea nítida. Otro cartón montado en el prismático o telescopio ayudará a hacer sombra en la pantalla de proyección para así obtener más contraste y permitir una mejor visualización de la imagen.

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Proyección de imagen con un pequeño telescopio.

Crédito imagen: Steve Ringwood.

La proyección es una forma muy segura de ver el eclipse, pero asegurémonos que nadie se siente tentado de acercarse a mirar por el ocular del telescopio o de los prismáticos.

2) La segunda forma que queremos describir se basa en la utilización de filtro Baader de la prestigiosa marca Baader Planetarium. Colocaremos esta lámina delante de nuestro instrumento óptico. Este filtro consiste en una lámina muy delgada que bloquea un 99.999% de la luz que llega a nuestro telescopio o prismático. El filtro se coloca en la boca del instrumento óptico y es MUY IMPORTANTE fijar el filtro de forma que no se pueda quitar accidentalmente y que el viento no lo despegue del telescopio y permita entrar luz solar directa al instrumento. Eso sería muy peligroso.

También es muy importante tapar el buscador del telescopio si dispone del mismo o incluso desmontarlo para que no haya posibilidad de que nadie mire por él.

 Una vez estemos seguros que el filtro está colocado, se podrá mirar a través del instrumento óptico.

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Pequeño telescopio con filtro Baader en la boca

Crédito imagen: Simon Wallis

En las fechas cercanas al eclipse puede que no sea fácil encontrar las gafas solares.Ante ese contratiempo, se puede fabricar una montura de gafas de cartón y colocar dos piezas de esta lámina Baader recortada sobre dicha montura en las zonas correspondientes a nuestros ojos. De esa forma tendréis unaas gafas solares totalmente seguras.

Por último, más abajo publicamos un mapa que ha facilitado el Instituto Geográfico Nacional de España para facilitar la observación de este eclipse desde este país. Como se puede ver en la imagen, la provincia más adecuada para ver el eclipse es la zona del noroeste de la península, aunque no hay gran diferencia en la ocultación que se verá desde otros puntos geográficos.

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Crédito imagen: Instituto Geográfico Nacional (IGN)

El IGN también ha facilitado las horas a las que empieza y acaba el eclipse así como el momento de máxima ocultación. En concreto, para la ciudad de Madrid son estos:

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Crédito imagen: Instituto Geográfico Nacional (IGN)

 Pues suerte con la meteorología y… ¡a disfrutar del eclipse de Sol!

 

Curiosity volverá a la operación rutinaria dentro de poco…

Las últimas noticias que llegan de NASA/JPL sobre el fallo del Rover parecen positivas en el sentido que indican que el cortocircuito que se produjo al mover el brazo robótico del vehículo no impedirá reanudar la operación rutinaria, en principio, la semana que viene.

Hasta ahora, la estación meteorológica REMS y las cámaras del mástil han estado funcionando durante estos días que ha durado el modo de análisis de fallo. Sin embargo, el brazo robótico está bajo investigación y tan solo se opera para solucionar el fallo. El equipo de control del rover ha preferido no mover el vehículo por la superficie marciana hasta conocer más sobre lo ocurrido.

 Una imagen del brazo robótico en operación rutinaria antes del fallo del sol 911

El fallo se ha aislado y se están descartando las posibles causas. Ahora mismo, se cree que el mecanismo de percusión del taladro es el que da lugar a un cortocircuito esporádico. El taladro del brazo precisa de este percutor para taladrar de forma eficaz el suelo marciano y también para sacudir el material recolectado y desprender el mismo del taladro con objeto de poder transferir ese polvo al interior del rover.

En una secuencia de test ejecutado para probar específicamente el brazo robótico en el que se ejercitó el mecanismo de percusión se reprodujo el fallo de nuevo. Un exceso de corriente de, aproximadamente, unos diez milisegundos volvió a producirse. Un fallo de este mismo tipo parece que fue el que hizo que la protección del Rover se activase de forma automática durante el sol 911.

Si todo va en la buena dirección, el fallo puede clasificarse como benigno y aislado por lo que bastaría con un ajuste del mecanismo de protección de sobrecorriente (haciendo el umbral de detección menos selectivo), lo que haría que se pudiese recuperar la rutina en breve.

NASA/JPL ha informado que va ha realizar test con diferentes posiciones del brazo robótico para intentar establecer si hay relación entre dicho ángulo del brazo y la presencia del fallo, lo que podría dar pistas sobre la causa raíz del problema.

Se espera poder continuar con el procesamiento de la muestra de polvo marciano que aún está almacenada en el brazo robótico en unos días.

 

 

 

 

La NASA estudia el cortocircuito ocurrido en el rover marciano Curiosity

NASA/JPL ha pasado a Curiosity a modo seguro tras un cortocircuito ocurrido en el rover marciano. El fallo ha sido detectado durante la transferencia de una muestra de suelo marciano a las cámaras de análisis que se encuentran en el cuerpo del rover. Esa tarea es ejecutada por el brazo robótico del instrumento.

Se espera mantener la nave en modo seguro durante unos días hasta que los ingenieros analicen qué ha podido causar el exceso de corriente en el instrumento. En este modo se reduce la actividad de los sistemas electrónicos de plataforma y los instrumentos científicos con objeto de no dañar ningún otro sistema. Por ahora, no se conocen los efectos finales del fallo y si el mecanismo sospechoso de ser la causa raíz de la anomalía seguirá operativo o no.

Típicamente, cada sistema y elemento de un satélite o rover como el Curiosity se encuentra aislado mediante mecanismos de protección que limitan la corriente por cada rama de distribución de potencia. Por tanto, lo habitual es que el fallo haya quedado confinado en una parte del rover, es decir, en una de esas ramas de distribución. De esa forma se evita la temida propagación de fallo a otras partes del rover.

 

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Brazo robótico del rover Curiosity (Crédito: NASA/JPL)

El fallo ha ocurrido durante la adquisición de material procedente de una roca llamada Telegraph Peak. Este proceso ya se ha ejecutado con normalidad en ocasiones anteriores.

Sea como sea, los procedimientos de análisis de fallos son complejos y meticulosos, por lo que es de esperar que no se filtre información pronto. En AstronomiaConCuchara estaremos al tanto…

 

 

Doppler no tiene la culpa de todo… El mito del Doppler y la expansión métrica del Universo

Los que disfrutamos con la divulgación científica tenemos una responsabilidad notable en cuanto a la difusión de información de calidad, libre de malinterpretaciones, verdades a medias o conjeturas.

Cualquier medio digital moderno favorece la difusión viral de información veraz y, con la misma eficiencia, es capaz de distribuir información incorrecta. Es por ello que desde este modesto blog de divulgación científica hemos querido hacer un post dedicado a aclarar una de las más extendidas malinterpretaciones en lo que a divulgación de la astronomía se refiere. Se trata de la interpretación del corrimiento al rojo de la luz que nos llega de las galaxias y  cómo se alejan de nosotros, en definitiva, de la expansión del Universo.

Hay multitud de páginas en internet donde, de una u otra manera, se afirma lo siguiente: Hubble midió los corrimientos al rojo en los espectros de galaxias. Este desplazamiento se debe al efecto Doppler que, al igual que la sirena de una ambulancia suena aguda cuando se acerca a nosotros y grave cuando se aleja, los espectros de las galaxias se desplazan al rojo porque éstas se están alejando de nosotros.

El efecto Doppler parece ser suficiente para justificar que una galaxia que se aleja de nosotros tiene que tener su espectro (su luz) desplazada al rojo, porque sabemos que cuando una fuente de ondas (por ejemplo, una ambulancia) se aleja del observador (nosotros), su sirena suena más grave (con frecuencia menor, más grave) lo que en “luz de galaxia” se traduciría en que su luz se “hace” más roja.

Y listo, culpamos a Doppler del lío y hasta podríamos acabar aquí el post y quedarnos satisfechos con la explicación que hemos vertido y hecho pública en la web. Total, billones de terabytes de bulos e informaciones incorrectas circulan a diario por la red de redes. Sin embargo, exponer la realidad de las cosas (al menos, la realidad que creemos conocer en el momento actual del conocimiento) es una tarea mucho más exquisita y exigente.

Vamos, por ello, a intentar describirlo algo mejor…

El caldo de cultivo teórico ocurre hacia 1925 y está basado en desarrollos matemáticos del soviético Alexander Friedmann obteniendo soluciones a las ecuaciones de campo de Einstein. Georges Lamaître, es un joven belga que, por esos años llegó a las mismas soluciones que Friedmann y las publicó en 1927. Por su parte, dos anglosajones, el norteamericano Howard Percy Robertson y el británico Geoffrey Walker profundizaron en la línea abierta por sus colegas soviético y europeo y hacia los años 30 encontraron soluciones generales más amplias que las propias asociadas a la relatividad de Einstein. De ahí, nació la métrica Friedman-Lemaître-Robertson-Walker (FLRW), un modelo matemático que es capaz de describir la evolución del Universo en expansión (o contracción).

Poco después, hacia finales de los años 20, Edwin Hubble estaba volcado en explotar todas las posibilidades del telescopio de cien pulgadas de Monte Wilson. Hubble utilizaba un tipo determinado de estrellas variables (las cefeidas) como patrones luminosos que le permitían estimar la distancia a galaxias espirales cercanas a nosotros. Hubble combinó estas estimaciones de distancia a galaxias con los espectros que Vesto Slipher estaba obteniendo y comprobó que las líneas de los espectros estaban más desplazadas al rojo cuanto más lejos estaba la galaxia de nosotros. La relación entre la distancia y el desplazamiento de los espectros era, sencillamente, lineal. Dicha relación se plasmó en la Ley de Hubble.

Se vislumbraba ya en el horizonte la definición de un modelo de Universo que se sustentaba en la combinación de, por una parte, una sólida base teórica (la métrica FLRW) derivada de una de las más elegantes teorías jamás emitidas; la teoría de la relatividad general y, por otra parte, las observaciones de Hubble que apuntaban a que las galaxias se alejaban de nosotros a velocidad proporcional a su distancia a nosotros. Todo ello conformaba la Teoría del Big Bang.

Esa métrica FLRW dicta que desde la gran explosión, el Big Bang, el Universo se expande, estirando el espacio entre las galaxias, NO es que las galaxias se estén alejando unas de otras, es el espacio mismo el que se está estirando. Es la llamada expansión métrica del espacio.

Una forma habitual de expresar esta dinámica es imaginar que las galaxias se encuentran ancladas a una rejilla cuadriculada y que dicha rejilla se expande a medida que pasa el tiempo. Cada galaxia continua anclada a su punto inicial sobre la rejilla, pero la rejilla, al expandirse hace que las galaxias se alejen unas de otras.

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El espacio mismo se “estira” a medida que el Universo envejece. Por ello, dos galaxias cualesquiera se separan progresivamente

Los fotones que se intercambian se dilatan también a lo largo del tiempo, haciéndose, cada vez, más rojos.

 

Y es esta dilatación del espacio la que hace que un fotón cualquiera emitido desde una galaxia lejana en su viaje hasta nosotros sufra ese estiramiento y, consecuentemente, la onda asociada a su luz aumente su longitud de onda, haciéndose más rojo. Es el denominado corrimiento al rojo cosmológico.

Ese fotón, en su viaje, se estira según un factor (el llamado factor de escala según la métrica FLRW) que hace que se estiré a cada instante que viaja cruzando el Universo, por ello, podemos decir que a mayor tiempo mayor estiramiento. Si el fotón ha llegado de una galaxia cercana, ha viajado poco tiempo y su corrimiento al rojo será pequeño. Si el fotón nos ha llegado de una galaxia lejana o de los lejanísimos quásares, entonces tendrán un corrimiento al rojo muy elevado, porque ha pasado mucho tiempo estirándose y estirándose en su viaje. Resumiendo, midiendo el desplazamiento al rojo del fotón, sabremos su edad. Hemos llegado, por tanto, a una forma práctica de saber cómo de antiguas son las cosas que vemos a través de nuestros telescopios.

Esa es y no otra, la esencia del corrimiento al rojo de los espectros de las galaxias. No el efecto Doppler, que es un efecto mucho más trivial y doméstico que la expansión del espacio.

Por último, hay que aclarar que claro que las galaxias tienen cierto movimiento propio que hace que percibamos su luz desplazada al rojo o al azul según si se está alejando o acercando respectivamente de nosotros y que ese movimiento propio está sujeto al efecto Doppler. En objetos cercanos, este desplazamiento al rojo o azul debido al movimiento domina el desplazamiento del espectro de una galaxia. Sin embargo, cuando tratamos con galaxias lejanas o quasars el efecto dominante es el enrojecimiento fruto de la expansión métrica del espacio, el corrimiento al rojo cosmológico.

Una interesantísima consecuencia de todo lo expuesto es que si bien el movimiento de una galaxia está regido por la relatividad especial y, por tanto, no se puede alejar de nosotros a velocidad mayor que la de la luz, la expansión métrica del Universo no presenta esa limitación, por lo que podemos observar galaxias y típicamente quasars que se alejan de nosotros a velocidades mucho mayores que la de la luz.

Volvamos a nuestros quehaceres diarios sabiendo, ahora sí, que vivimos inmersos en un espacio “elástico” que se está estirando más y más cada segundo.

Este post ha surgido de una de esas interesantes conversaciones con mi amigo y compañero Fernando Sanz que me saca periódicamente de la oscuridad. Vaya mi agradecimiento desde aquí.