La ilusión de la Luna

Casi todos hemos experimentado la ilusión de ver la Luna más grande cuando está cerca del horizonte que cuando está sobre nuestras cabezas, en lo que llamamos el cenit. Es una ilusión porque basta con hacer dos fotografías, una cuando vemos a nuestro satélite cerca del horizonte y otra cuando está alto en el cielo y comprobar que, en ambas imágenes, la Luna tiene el mismo tamaño, por tanto, es una ilusión generada por nuestra percepción visual. Sin embargo, para nosotros el efecto es evidente, la Luna en el horizonte, por ejemplo cuando sale por el Este, es mucho más grande que cuando está alta en el cielo nocturno.moon_illusion

Este efecto ya se conocía en la antigüedad, existen registros de centenares de años antes Cristo y es que el tamaño promedio que la gente dice ver más grande la Luna es entre un 50% y un 75%. Es pues, un efecto fácilmente apreciable para cualquier observador.

Es cierto que la distancia Tierra-Luna varía a lo largo del movimiento de traslación de la Luna, pero dicha variación es insuficiente para justificar la gran diferencia que percibimos. Además, la ilusión se desvanece en cuanto la Luna aumenta un poco su altura sobre el horizonte, en un par de horas ya vemos la Luna pequeña, cuando prácticamente no ha habido variación en la órbita alrededor de la Tierra.

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Y es que la explicación no está del todo clara aún. Una de las explicaciones más habituales es que los objetos de referencia que hay en el horizonte (edificios, árboles, etc.) hace que nos dé la sensación de proximidad mientras que la ausencia de dichas referencias cuando la Luna está alta hace que la percibamos como más alejada. Experimentos en los que se eliminan las referencias del horizonte (por ejemplo, mirando a través de un agujero hecho en un papel) parecen demostrar que dichas referencias ayudan, al menos, a potenciar la sensación de mayor tamaño de la Luna sobre el horizonte. También es curioso que ese tamaño enorme de la Luna en el horizonte desaparece si nos agachamos y la miramos justo entre nuestras piernas, con la cabeza abajo. Mirando a la Luna en esa postura tan poco elegante hace que la ilusión desaparezca.

Sin embargo, estudios más recientes sugieren que efectos de micropsia y macropsia están relacionados con esta ilusión. La micropsia/macropsia son alteraciones de la percepción con que vemos los objetos. Los expertos proponen que cuando observamos referencias en el horizonte, hacemos que nuestros ojos enfoquen lejos y eso hace que nuestro cerebro considere que está viendo objetos lejanos y los perciba como más grandes de lo que en realidad son. Por el contrario, en el cenit, no hay referencias alrededor de la Luna y enfocamos (igual que hacemos en la oscuridad cuando no tenemos referencia espacial) nuestros ojos a una distancia más cercana, lo que hace que nuestro cerebro los perciba como cercanos y los considere más pequeños de lo que en realidad son.

Lo más probable es que la ilusión del tamaño de la Luna sea un fenómeno complejo que quedaría explicado por el efecto combinado de varias teorías. Y es que la última palabra sobre la causa de esta ilusión no está dicha. Sea como sea, disfrutemos de esa enooorme Luna que vemos en el horizonte, ya que, aún sabiendo que es una ilusión, es realmente bella.

Auroras Boreales con otra perspectiva

Las auroras, llamadas boreales (en el hemisferio Norte) o australes (en el hemisferio Sur) son generadas por partículas eyectadas por el Sol que el viento solar hace llegar hasta la Tierra y consiguen excitar los gases de las capas superiores. La interacción del viento solar, el campo magnético de la Tierra y los gases de las capas altas (unos 80 Km) de la atmósfera dan lugar a fenómenos de luminiscencia cuando los átomos de oxígeno y nitrógeno pasan de estado de excitación a reposo.

La observación de las auroras requiere viajar a latitudes cercanas a los polos pero cuando la actividad solar es extraordinaria, a veces, se pueden ver auroras a latitudes bastante alejadas de los polos. Hay ocasiones en los que es posible disfrutarlas incluso a latitudes de 45º.

Son un deseado motivo para los fotógrafos de todo el mundo. Se organizan viajes a latitudes altas para obtener la mejor imagen posible, como la fotografía del día de la NASA de Stephane Vetter en Mayo de 2011.

Jokusarlon1_2000

Pero las auroras boreales no son solo propiedad de la nuestro planeta. También ocurren en otros planetas como Júpiter o Saturno donde los campos magnéticos son hasta diez veces más intensos que los de la Tierra. El Telescopio espacial Hubble nos ha regalado alguna curiosa imagen como ésta en la que se ve una aurora en el planeta Saturno.

Saturn.Aurora.HST.UV-Vis

Y para finalizar, un timelapse que muestra las auroras (boreales y australes) desde otra perspectiva… la de la Estación Espacial Internacional. Ha sido APOD del día de ayer, 31 de Marzo de 2013.

Poneos cómodos, unos buenos cascos, seleccionad 1080HD y pantalla tan grande como podáis. Pinchad en la imagen de abajo. Pura belleza.

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