Insight en la superficie de Marte y con paneles funcionando

Ayer, Insight aterrizó correctamente sobre la superficie de Marte. Las últimas noticias confirman que los paneles solares se han desplegado y ya están cargando la batería de la nave.

Primera imagen que tomó Insight nada más aterrizar. El polvo desaparecerá cuando se retire la cubierta de la lente de la cámara  (Crédito: NASA-JPL)

Una imagen tomada por la cámara de despliegue (Instrument deployment camera -IDC-)

(Crédito: NASA-JPL)

Las cámaras aún tienen sus cubiertas transparentes que las protegen del polvo del aterrizaje. Y es que es un fenómeno aprendido de misiones anteriores que la nube de polvo que se genera durante el aterrizaje es importante. Por ello, las naves tienen medidas para que todo ese polvo y pequeñas rocas no afecte a su instrumentación.

Ahora el proceso será desplegar el brazo robótico que también monta una cámara para tomar imágenes de toda la zona y reconocer el terreno que rodea a Insight.

 

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Tocando Marte otra vez


La nave Insight despegó en Mayo hacia Marte y en unas pocas horas va a aterrizar sobre el planeta rojo. En este caso, NASA-JPL va a poner un lander en la superficie de la tierra, es decir, un aterrizador. Esta nave no tiene capacidad de moverse por la superficie de Marte, sino que permanecerá estática perforando el suelo y tomando medidas allí donde aterrice.

Una imagen del montaje de la nave. Credito: NASA-JPL

La misión Insight tiene la siguiente instrumentación para estudiar el subsuelo de Marte:

– SEIS (Seismic Experiment for Interior Structure), un sismógrafo de la Agencia Espacial Francesa (CNES) que medirá la actividad sísmica del planeta y que también podría detectar impactos de meteoritos o vibraciones debidas a tormentas.

– HP3, un sensor proporcionado por la Agencia Espacial Alemana (DLR) a cargo de medir la temperatura del subsuelo. Es capaz de tomar medidas a cinco metros bajo la superficie.

– RISE (Rotation and Interior Structure Experiment). Un curioso instrumento del propio JPL que medirá el balanceo del eje de Marte en su órbita y de ahí obtendrá información sobre la composición del núcleo del planeta.

Por último, el español TWINS (con sensores de viento y temperatura). Un sensor concebido por el Centro de Astrobiología (CAB) del CSIC-INTA y fabricado por CRISA-Airbus. El instrumento TWINS tiene dos sensores de viento y otros dos de temperatura.

Una tarea clave de TWINS es la de monitorizar los vientos de Marte con objeto de descartar los falsos positivos del instrumento SEIS. También se espera poder obtener cierta correlación entre los sensores de TWINS y los de viento que ya están funcionando desde hace años instalados en el Rover Curiosity con el instrumento REMS.

Insight no solo proporcionará información sobre Marte. Se espera también obtener respuestas sobre cómo se formó el Sistema Solar y qué parámetros claves rigen la diferenciación entre los diferentes planetas.

Durante este aterrizaje, la llamada fase EDL (Entry, Descent and Landing) la nave pasará por los “siete minutos de terror” en los que no se sabrá nada de ella durante la fase de entrada en el planeta.

La velocidad de la nave cuando empiece la fase EDL será de algo menos de 20000 km por hora. En siete minutos, Insight tiene que frenar hasta posarse de forma delicada sobre la superficie marciana. Primero actuará el paracaídas y más tarde los retrocohetes. Todos ello, de forma autónoma y sin control posible desde Tierra por el retardo que supone la transmisión de señales de radio a tanta distancia

Tras el amartizaje, la nave desplegará sus paneles solares y realizará los chequeos de rigor. Poco despues, la cámara adquirirá una imagen de su alrededor para confirmar que todo ha ido bien.

Insight cuenta con dos sistemas de cámaras que le ayudarán durante su misión.

La señal de radio de Insight va a ser escuchada por varios sistemas. Desde nuestro planeta gracias a antenas como la de Green Bank en USA o el Max Planck Institute en Alemania. Naves en órbita alrededor de Marte como la MRO y la Mars Odyssey de NASA seguirán toda la operación y también dos interesantes demostradores tecnológicos del tipo minisatélite llamados MarCO que son dos pequeños artilugios del tamaño de un microondas que han viajado con Insight hasta Marte. Si todo va como debe, estos pequeños “Cubesat” retransmitirán toda la fase EDL a la Tierra.

¡Suerte Insight!

Dos cúmulos abiertos para todos: Las Pléyades y las Híades

Las estrellas no se distribuyen de manera homogénea en el cielo. Hay zonas vacías, zonas más densas, agrupaciones de todo tipo, zonas de estrellas jóvenes asociadas a nebulosas, etc.

Los cúmulos abiertos son agrupaciones de estrellas. Cuando miras por el telescopio y ves muchas estrellas agrupadas en un pequeño espacio, eso pueden ser dos tipos de cúmulos; puede tratarse de un cúmulo abierto o bien de un cúmulo globular.

Los cúmulos abiertos tienen sus estrellas mucho más separadas y muestran una densidad menor. Los cúmulos globulares, son eso, un denso glóbulo de estrellas.

A la izquierda un cúmulo globular (el famoso M13 en Hércules) a la derecha un cúmulo abierto

Los cúmulos abiertos son mucho más agradecidos para la observación porque suelen ser más brillantes y basta con un sencillo instrumento para observarlos. Los globulares requieren un buen telescopio para poder disfrutarlos plenamente.

A continuación mostramos una imagen de dos de los cúmulos abiertos más famosos del cielo y que podemos ver incluso a simple vista. Se trata de los cúmulos abiertos de las Pléyades y el de las Híades. Aunque como decimos son visibles a simple vista, hay que aclarar que con prismáticos o un pequeño telescopio, ambos se vuelven mucho más atractivos.

Imagen de las Pléyades y las Híades en la constelación de Tauro (Crédito: AstronomíaConCuchara)

Esta fotografía muestra realmente tres cúmulos abiertos fáciles de observar. Son las populares Pléyades, las Híades y el humilde NGC1647. Los tres objetos son objetos relativamente cercanos y pertenecientes a nuestra propia galaxia.

A la derecha de la imagen aparecen las famosas Pléyades, también conocidas como las siete hermanas o las cabrillas. Un grupo muy popular entre los amateur porque proporciona satisfacción a todos los niveles. Al recién llegado a la afición, el cúmulo le sorprende por su brillo y equilibrio. Al aficionado avanzado le apasiona observar (o fotografiar) la débil nebulosidad que rodea este cúmulo.
Las Pléyades se encuentran a más de 440 años luz y sus componentes son estrellas de mediana edad con un intenso color azul. Las propias estrellas del cúmulo iluminan los gases que hay en el medio interestelar, lo que aparece en las imágenes profundas del cúmulo como nubes alrededor de las estrellas.

Una imagen profunda del cúmulo abierto de las Pléyades (crédito: Marco Lorenzi)

 

Se dice que las Pléyades se utilizaban en la antigüedad para comprobar la agudeza visual de los guerreros. Incluso hoy en día, si queremos saber si alguien tiene una buena visión basta con retarle a que sea capaz de ver las estrellas individuales de este cúmulo. Muchas personas solo son capaces de ver la mancha en el cielo, pero muchas otras son capaces de visualizar sus componentes, hasta siete en personas con visión sobresaliente.

 

Más a la izquierda, en la imagen, pegadas a la brillante estrella Aldebarán están las Híades. Las Híades son otro cúmulo abierto. El más cercano a la Tierra, a 152 años luz de nosotros. La anaranjada estrella Aldebarán está a mitad de camino a 65 años luz.

Una estupenda imagen del cúmulo de las Híades (Crédito: Jerry Lodriguss)

El cúmulo es visible a simple vista, por lo que es observado desde la Antiguedad. Está en la constelación de Tauro, en lo que se entiende como la cabeza de este toro mitológico. Las Híades cuentan con cinco estrellas brillantes que son las que podemos ver sin telescopio. Sin embargo, se sabe que el cúmulo tiene más de 80 estrellas.

A su lado, un pequeño y modesto cúmulo abierto descubierto por William Herschel en 1784, mucho menos conocido es NGC 1647. Con unas noventa estrellas y situado a 2000 años luz, es decir, mucho más lejano que las Pléyades o las Híades.

Los dos primeros objetos; las Pléyades y las Híades son objetos para observar desde un sitio oscuro a simple vista. Las Pléyades son fáciles de identificar por su brillo, como una nubecilla. Las Híades se pueden localizar por su proximidad a Aldebarán.
La observación de NGC1647 requiere el uso de unos prismáticos o, mucho mejor, un pequeño telescopio y poco aumento. Una excusa estupenda para pedir un telescopio a los Reyes Magos.

Concurso de Astrofotografía del Observatorio de Greenwich 2018

El Observatorio de Greenwich organiza todos los años un estupendo concurso de fotografía astronómica que recoge imágenes a nivel internacional. Se trata de las mejores imágenes no profesionales del año. Hay varias categorías, desde imágenes de galaxias a nebulosas, desde planetas a auroras boreales, incluso una curiosa categoría para imágenes obtenidas mediante telescopios robóticos de forma remota.

Tras una primera selección, quedan unos pocos elegidos en cada categoría, lo que llaman shortlist. Al final, eligen una imagen por cada categoría y esa es la ganadora.

En esta página podéis comprobar el elevado nivel de la competición este año 2018.

Una mención especial para mis amigos Miguel Angel García Borrella and Lluis Romero Ventura, que con cooperación y mucho tiempo de exposición (42 horas) consiguieron una de las imágenes más impresionantes de toda la competición. Se trata de una toma ultraprofunda de la Nebulosa de Orion. Enhorabuena a los dos.

Crédito: Miguel Angel García Borrella and Lluis Romero Ventura

 

Un sueño hecho realidad… publicando en S&T

La publicación norteamericana Sky&Telescope ha tenido la amabilidad de publicar un artículo nuestro en su revista de este mes de Noviembre sobre la introducción del color en las imágenes astronómicas en los años 70 y 80.

When Color Came from Down Under
Astronomy had to wait some 100 years before one astronomer popularized the color of the universe.
By Antonio Peña

Revista Sky & Telescope de Noviembre 2018

El artículo ha contado con la amable ayuda de David Malin, que fue el responsable de la introducción del color en las imágenes astronómicas y de la popularización de las mismas en los años ochenta.

El texto describe cómo Malin empezó a trabajar en el observatorio australiano Anglo Australian Observatory (AAO) y cómo fue abriendo camino a través de diferentes técnicas hasta llegar a una solución que le permitió obtener imágenes astronómicas a pleno color y con un atractivo sin igual hasta aquel momento.

En aquellos años 70, antes de la revolución digital, las imágenes astronómicas eran obtenidas tras el habitual proceso de revelado y, algunas veces, positivado. Eran imágenes realizadas en blanco y negro y el público en general no sentía una atracción especial por las mismas. Malin introdujo el color en las imágenes astronómicas y consiguió que todo el mundo demandase imágenes del universo en color. Imágenes como la nebulosa de la Cabeza de Caballo, Helix o galaxias como NGC1566 aparecían ahora exultantes, rebosantes de color, con rojos y azules intensos.

Horse Head Nebula Image taken on 1984 at AAO. Credit: David Malin

Hoy en día, los sensores digitales están ya desarrollados y se encuentran extendidos desde los observatorios astronómicos hasta nuestros teléfonos móviles. Hoy, una imagen en color nos parece lo más normal. Sin embargo, en aquellos años, la introducción del color fue una revolución.

La película en color que ya se utilizaba en aquellos años a nivel doméstico no tenía las características adecuadas para el uso astronómico, por lo que había que buscar otro camino.

Imagen de la galaxia NGC 1566. Crédito: David Malin / AAO

Fue preciso que Malin desarrollase su técnica inspirado por la teoría que presentó James Clerk Maxwell en 1861. Según esta teoría, se podía reconstruir una imagen en color a partir de sus componentes en blanco y negro tomadas a través de filtros en rojo, verde y azúl.

La técnica se convirtió en realidad para el uso astronómico profesional en el observatorio Anglo-Australiano; se adquirían imágenes en blanco y negro a través de tres filtros y después se combinaban en el laboratorio fotográfico hasta llegar a la imagen en color.

Malin en el año 1976 en el foco primario del telescopio AAT

Desde aquí queremos agradecer a David Malin su ayuda y amable aportación para la realización del artículo de la revista Sky & Telescope de Noviembre 2018.

 

Perseidas 2018. Una buena ocasión para ver Las Lágrimas de San Lorenzo

Este año 2018 es una buena ocasión para ver la lluvia de estrellas fugaces más popular; las Perseidas. Y el mejor momento para observar esta lluvia serán la noche entre los días 12 y 13 de Agosto. A veces, las noches anteriores y posteriores se pueden ver también algunos meteoros.

Esta lluvia coincide en fecha con la celebracion onomástica de San Lorenzo, por lo que se ha conocido popularmente como las lágrimas de San Lorenzo.

Este año, tenemos la suerte de que la Luna se encontrará casi en la fase de Nueva, por lo que las condiciones serán muy propicias para la observación de la lluvia por la poca interferencia de nuestro satélite, dejando el cielo oscuro a poco que nos alejemos de la temida polución lumínica de las ciudades.

Por otra parte, las previsiones para este año dan una media de unos 100 eventos por hora. Siempre hay que advertir que las previsiones son, eso, previsiones y, a veces, como las meteorológicas, la realidad no se ajusta a lo predicho.

Un meteoro observado desde la estación espacial internacional (ISS). Crédito: NASA

¿dónde hay que mirar? Bueno, las estrellas fugaces de esta lluvia pueden aparecer por cualquier parte del cielo, pero el punto de donde parecerán partir las rectas que describen los meteoros será de la constelación de Perseo. ¿y dónde está esa constelación? Mira al noreste, a la derecha debes localizar la ‘W’ de Cassiopea, Perseo está justo debajo de ella. En España, Perseo estará sobre el noreste y bastante pegado al horizonte a primera hora de la noche. A medida que evolucione la noche, Perseo irá elevándose poco a poco.

 

Lo primero será localizar el Norte, para lo que podemos servirnos de la estrella Polar. A su derecha encontraremos la ‘W’ de Cassiopea y justo de bajo Perseo. (Crédito: Stellarium)

¿Qué hace falta para observar esta lluvia? Lo bueno es que solo hacen falta un sitio oscuro y nuestros ojos. Por el gran recorrido y la velocidad de los meteoros, no es práctico utilizar prismáticos ni telescopios, porque no nos daría tiempo a apuntar a las estrellas fugaces.

El mejor consejo es buscar un buen sitio oscuro, una buena hamaca o una manta en el suelo y mirar para arriba a ver qué pasa.

Y no olvides que también puedes consultar cómo se originan las estrellas fugaces y estas lluvias en particular en el artículo ¿Qué origina las lluvias de estrellas fugaces? de AstronomiaConCuchara.

¡Suerte con la observación de las Perseidas 2018!

Eclipse Lunar hoy 27 de Julio de 2018. La Luna en rojos y ocres…

Esta noche del Viernes 27 de Julio de 2018 podremos disfrutar de un estupendo eclipse Lunar. El fenómeno será observable en toda Europa con mucha facilidad. También será visible en buena parte de América del Sur, Africa e incluso Australia. El fenómeno, sin embargo, no será visible desde América del Norte.

Visibility Lunar Eclipse 2018-07-27.png

 

En España, se puede observar la parte más interesante del eclipse desde las 21.30h hasta las 23.13h hora local. Dada la hora a la que empieza el fenómeno, la Luna saldrá ya eclipsada por el horizonte Sureste.

Como curiosidad, se trata del eclipse más largo del siglo. Dependiendo de la geometría del evento, los eclipses pueden ser algo más largos o cortos en duración. Sea como sea, lo atractivo del colorido que adquiere la Luna durante un eclipse siempre está garantizado.

Composición tres en uno del eclipse lunar de Fred Espenak

Crédito: Fred Espinak

La Luna pasará por la sombra de la Tierra, por lo que, en teoría, no debería ser visible. Sin embargo, la luz que entra a través de la atmósfera terrestre se comporta de diferente forma según su longitud de onda (su color). La luz azul saldrá muy desviada y solo la luz roja que atraviesa la atmósfera terrestre será capaz de alcanzar la Luna haciendo que aparezca ese característico color rojizo en su superficie. De ahí viene el popular nombre de Luna de Sangre. En realidad, no es que se tiña de rojo, es que la luz azul casi no alcanza su superficie.

Este fenómeno se puede ver a simple vista y no hace falta ninguna protección a diferencia de los eclipses de Sol. Basta mirar hacia el Sureste al atardecer o utilizar unos simples prismáticos para ver el color que adquiere la Luna a lo largo de su paseo por la sombra de nuestro planeta.

Como atractivo adicional, no dejéis de comprobar esta noche como el planeta Marte aparece como un pequeño punto anaranjado muy brillante algo más abajo y a la derecha de la posición de la Luna.

La siniestra apariencia de la Luna es muy llamativa durante un eclipse lunar… y los delicados tonos ocres y rojizos son inigualables…¡Nos os lo perdáis esta noche!